Crisis financiera - Cómo enfrentar una crisis financiera en su vida
Bettina Langerfeldt
En el mundo actual lo único que no cambia es que todo está cambiando. Ante tales circunstancias es importante estar preparados. Cuando vienen cambios, es necesario ser flexible para poder adaptarse a las nuevas circunstancias. Y los cambios vienen, querámoslo o no.Basta con tan solo mirar el estado inestable de las economías mundiales. Como la fusión de un reactor nuclear, la crisis económica del 2008 nos sorprendió con sus efectos de largo alcance. Muchos perdieron sus trabajos e innumerables negocios quebraron. Y existen temores justificados de que el panorama se repetirá. A pesar de que ha habido ciertas señales de recuperación, la crisis del endeudamiento de las economías europeas parece cobrar ritmos inesperados que mantienen al resto del mundo conteniendo el aliento en espera de otra posible crisis económica cuyos efectos son difíciles de predecir. Los cambios producen sentimientos de inseguridad. La incertidumbre produce temores que nos afectan emocional y físicamente. Por eso es importante tomar una decisión hoy acerca de cómo va a enfrentar una posible crisis financiera en el mañana. En general, la mayoría de las personas eligen quedarse en su zona de confort, a pesar de que la seguridad aparente de ese lugar solamente se basa en el hecho de que se esté familiarizado con las circunstancias. Porque nos atemoriza lo desconocido. Sin embargo, la vida no nos pide nuestro consentimiento cuando vienen los cambios, simplemente nos exige luchar para sobrevivir o moriremos. Una crisis nos obliga a hacer una transición de lo conocido a lo desconocido. Es un momento difícil en el cual se experimenta dolor y angustia. En cierto sentido es como el nacimiento de un bebé. Seguramente, si el bebé pudiera elegir, se quedaría en el vientre protegido de su madre en vez de salir a un mundo frío y desconocido para él. Sin embargo, cada parto, por muy doloroso que sea, también significa el comienzo de una nueva vida. Lo mismo sucede con una persona que repentinamente se ve enfrentada con una crisis en su vida. Si no sabe enfocarla bien, puede tener un efecto tremendamente negativo sobre su vida y las vidas de las personas que la rodean. Muchas personas simplemente se rinden ante las circunstancias y apenas sobreviven. Algunos observan lo que otros están haciendo antes de tomar alguna decisión. Otros deciden actuar. ¿Cómo podemos enfocar una crisis en nuestra vida y salir victoriosos? Podemos analizar la situación y tomar una decisión categórica de no permitir que la situación nos domine. Los cambios son buenos aunque no nos gustan. Nos exigen crecer. Nos exigen aprender cosas nuevas. Conocemos nuevas realidades y nos fortalecemos en nuestro carácter. Si usted está enfrentando una crisis en su vida, reconózcala como tal. No necesariamente sea algo malo, es una fase natural de la vida. No maldiga la situación, véala como un desafío para crecer y para dar a luz algo nuevo en su vida. Tómela como una oportunidad para aprender y educarse. No hay victoria sin batalla y son las batallas de la vida las que fortalecen nuestra fe y nos hacen crecer como personas. Además su actitud afectará a las personas que lo rodean. Otras personas alrededor suyo van a sentirse fortalecidos por su espíritu luchador. Por otro lado, si su actitud es negativa, su falta de visión va a ofuscar su capacidad de adaptarse a la nueva situación. Las personas alrededor suyo serán envenenadas con sus palabras y sus acciones. Así que determine hoy lo que va a ser su actitud para enfrentar cualquier desafío en la vida. Puede lamentarse y llorar o responder ante el nuevo desafío con la expectación de salir aún mejor de lo que estaba, ya que sabe que va a crecer y fortalecerse en el camino. El desarrollo de su fe es clave, no solamente para usted, sino también para sus seres queridos. Incluso puede ser un asunto de vida o muerte. ¿Qué elección tomará? En el caso del bebé, el desenlace es favorable en la gran mayoría de los casos. Después de su nacimiento y de la superación de los primeros momentos críticos de adaptación al nuevo ambiente, se olvidan los dolores de parto y hay alegría por la nueva vida que fue concebida.
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